jueves, noviembre 02, 2006

Polvo eres...


Según informaban los Telediarios ayer, los cementerios de las grandes ciudades registraron retenciones durante toda la jornada. En el despreciable programa de Telecinco El Buscador (de carroña, añadiría yo), hicieron una ronda de conexiones en directo con las tumbas más destacadas de España. Una señora suspiraba tranquila al comprobar que sobre la tumba de Paquirri ya descansaba la cruz de claveles blancos que la Pantoja le lleva ese día desde hace 22 años. Me pongo a ver un episodio atrasado de Prison Break antes de que conecten con Alcasser o con Chipiona...
En el pueblo donde se encuentran mis raíces, el mármol llegó al cementerio muchas décadas antes que a los cuartos de baño. ¡Ojalá frotaran las sartenes con el mismo empeño con el que lustran las lápidas!.
El tratamiento de la muerte y del recuerdo de los muertos es una de las señales más inequívocas para juzgar el desarollo intelectual de una civilización. Si por mí fuera, convertiría los camposantos en parques y zonas verdes -o en suelo urbanizable, que está el m^2 por las nubes- y dejaría que los muertos descansasen únicamente en el recuerdo de las personas a las que les importaron.
Entre tanto, yo pienso pisar un cementerio ni muerto...

miércoles, agosto 10, 2005

Void

Por razones que no vienen al caso -de momento- me he quedao en agosto en Madrid este año. Por esas mismas razones no he salido de casa en cuatro días, con la chepa pegada a la tobera del aire acondicionado.
Hoy he salido a la calle y he notado algo raro; me ha costado darme cuenta de la causa. La gente. En Madrid, en agosto, sólo quedamos gente rara. Especialmente durante el día. Parece que por la tarde-noche salen los normales de sus agujeros, con sus camisetas de tirantes, tatuajes y peinados de futbolista del Getafe B.
Calle Sor Ángela de la Cruz. Acera de los impares:
Primer individuo: varón de 65 años, pijama, pelo largo, gestos nerviosos y bolsa de plástico de la farmacia en la mano.
Segundo individuo: japonés con cámara digital y cara de despistado, como buscando la Puerta de Alcalá a 3 km. de su sitio.
Tercer individuo: japonesa compañera del anterior. Cara aún más despistada.
Cuarto individuo: un ¡heavy!, sí, como lo oís. Un heavy, y en agosto encima. Con todos los extras. Full equiped.
Ni que decir tiene que todos me han mirado y se han marchado diciendo (algunos, en japonés): qué hará este pringao en agosto en Madrid.

lunes, agosto 08, 2005

Parece que tenemos un problema con la señal...


Me encanta el atletismo. Verlo por la tele, se entiende. ¿A quién le puede apetecer salir a correr con este calor para acabar volviendo al mismo sitio mucho más cansado?.
Una de mis aficiones favoritas es tirarme las tardes enteras tumbado en el sofá viendo el campeonato de turno. Este deporte está bien organizado: cuando no es un Europeo indoor es un Mundial al aire libre. Y eso ayuda a que se hagan más cortos los 4 años entre Olimpiadas. Me gusta mucho ver cómo el español superfavorito siempre queda subcampeón. Faemino y Cansado decían en un gag que molaba mucho más ser "subcampeón" que "campeón". Creo que tienen razón, como buen segundón que he sido siempre.
También disfruto escuchando las declaraciones del español/a de turno para el que "haber llegado hasta aquí ya ha sido un gran premio a mi temporada". "A ver si podemos pasar por tiempos..."
De todos los deportes televisados por TVE, creo que el atletismo es el que más dinámica y variadamente narran. Funciona bien la combianción Gregorio Parra, José Luis González, Ernes Ribera y, últimamente, Esteban Gómez.
Sin embargo, lo que más me pone es cuando durante la final de los 100 m. lisos, diez segundos escasos de máximo espectáculo, se va la señal del satélite. ¿Será un trozo del Discovery que ha golpeado al Hispasat?

martes, agosto 02, 2005

Abuela, este pollo está que te cagas

lunes, mayo 23, 2005

No quiero comprar un pino


Lo mejor de ser rico no es que te puedas comprar el coche que más te gusta, sino que puedes cambiarlo por otro nuevo cuando deje de oler a nuevo. Corolario: los ricos no compran pinos de los que se cuelgan del retrovisor, ni ambientadores de los que se colocan en las salidas del aire del salpicadero. Tampoco llevan esas bolitas perfumadas al lado del mando del garaje.
Hace tiempo que me dí cuenta de que yo tampoco quiero comprar pinos; también me he dado cuenta de que mi carrera profesional, al paso que va, nunca me va a permitir renovar mi vehículo antes de que tenga que pasar su primera ITV. Por esa razón, todas las semanas juego una apuesta del Euromillón, otra para la Primitiva del jueves y sábado y otra para el Gordo del domingo. Podéis llamarlo diversificación; yo prefiero llamarlo vicio.
Me encantaría no ser tan materialista, tener rastas y haberme pasado todo el fin de semana en el Womad. Pero no, debe de ser genético o ambiental, pero me encanta vivir bien.
Todo esto viene a que es el lunes al mediodía cuando chequeo mis premios en la Admon. de Loterías. Mejor dicho, mis no-premios. Así, cada vez que rompo el cupón y lo tiro a la papelera, la sombra de un pino se alarga sobre mi cabeza y un olor a lavanda me marea. Instantes después, una voz me despierta y me saca de ese estado de melancolía. Descubro que es mi propia voz diciendo a la lotera: "dame lo mismo para esta semana".

lunes, mayo 16, 2005

Me subí a la reja

No acababa de conciliar el sueño anoche, dando vueltas en la cama con los ojos como platos de restaurante de nueva cocina. No conseguía dar con la razón de mi desvelo. Súbitamente, a eso de las tres y cuarto, caí sumido en un profundo sueño.
Hoy sé el porqué: a esa hora, los almonteños por fin saltaron la reja. Esto del salto de la reja es algo que mi castellana mentalidad no acaba de entender. Al parecer, durante unos minutos que parecen horas, los devotos jóvenes almonteños esperan la llegada de un estandarte para sacar a la Virgen en procesión. Siempre asocio esas imágenes a la apertura de El Corte Inglés el día de las rebajas, a las avalanchas en los graderíos ante un gol de vital importancia y, sobre todo, a la boda de Lolita.
Y todos estos actos de masas a punto de descontrolarse tienen un punto en común: el fanatismo.
Si yo fuera la Virgen y viera esas ordas de fieles en trance dispuestos a arrancarme de mi tranquila y coqueta capilla, pondría unos buenos pinchos en la reja; el que quiera saltar, que se lo curre.
No nos extrañemos de que uno de estos años, se produzca por fin el ansiado milagro y la Virgen, rememorando a Lola Flores en la sacristía el día de la boda de Lolita, grite desesperada: "Si me queréis, irsen".

jueves, mayo 12, 2005

Scarlett


Me enamoré de Scarlett cuando la ví perdida en mitad de los neones de Tokyo. Me daban ganas de abrazarla cuando miraba lánguidamente desde la ventana de su rascacielos acristalado, sintiéndose sola en un mundo al que no pertenecía. Sentía celos del personaje de Bill Murray porque se tomaba la última copa de la noche con ella, antes de irse a la habitación.



Su belleza natural, carnosa y tremendamente sensual me fascinó de igual manera que a Vermeer; yo también le habría pintado un cuadro.
Ahora, cuento los días para poderla ver en la última de Woody Allen, Match Point, que se ha presentado en Cannes esta mañana.


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